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5月24日 I.A. (de los mitos y los mitotes)Es increíble la cantidad de accidentes fortuitos en este mundo, las coincidencias y casualidades que abren miles de posibilidades son asombrosas. Podemos abrir los periódicos y encontrarnos con algunas referencias a tales cosas, hombres de 500 kilos, mujeres de 90 o de 12 años embarazadas, tal vez de quintillizos, personas que llegan a la luna, arbustos flamígeros parlantes y demás. En tiempos bíblicos también existía la nota amarilla. No es de extrañarse que algunos milagros fueran engrandecidos por sus narradores. Las cosas que nos impresionan deben tener números grandes, letras mayúsculas, sobrepasar la barrera de lo cotidiano, y hacer ver que sería imposible repetirles. Pero, conforme pasa el tiempo, suele caer en el olvido, no quiero imaginarme cómo se sintió Edison al no lograr reacciones de los niños con sus nuevas bombillas, ¿Qué fue de los lentes con limpiaparabrisas?, encerrar agua en tubos, atraer truenos, ya nada de eso importa, ni siquiera la lluvia misma o el fuego. En algunas ocasiones, algún hecho puede verse superado por alguno del mismo tipo. El hombre más alto del mundo puede ser rebasado por dos centímetros por otro, y ya no provoca el mismo efecto. Tampoco ayudan mucho los medios y las demostraciones de las historias ficticias, todos esperaban desde hacía muchos años una conversación en pantalla con alguien distante, y cuando llegó, no causó tanto furor, por que las películas y series televisivas amortiguaron el impacto. Pero, si se mira más allá de las noticias de primera plana, historias debajo de estas, pueden encontrarse ocultas cosas que sorprenderían en verdad. Aunque ya no se les dé la importancia que se le daría en otros tiempos. En 1995, se publicó un artículo en la revista Science for Scientifics, donde se mencionaba que el ingeniero Michael T. Moriete había creado el primer espíritu artificial. Una especie de cerebro capaz de razonar por sí mismo y concebir ideas creativas, cosa que desvirtuaron al suponer que dicho avance estaba constituido por ideas preprogramadas por el mismo creador en su faceta de humanista intelectual. Las obras que el supuesto espíritu artificial dictara a su creador eran análisis de la misma especie y suposiciones que solo podrían ser creadas por alguien meramente humano. ¿Qué pasó después?, algunos científicos de oriente decidieron ofrecerle una oportunidad y darle cuerpo a ese espíritu. Según publicaciones posteriores, de baja credibilidad, había ya varios prototipos en laboratorios y se esperaba pronto la salida a la luz de algún auténtico “terminator”. Poco antes de su muerte, en el 2006, Moriete descartó la posibilidad de que una máquina humanoide estuviese alguna vez caminando entre los habitantes de este mundo, asegurando que todos los prototipos fracasaron, autodestruyéndose en su mayoría. Confesó, que debido a sus capacidades lógicas y racionales, pocos motivos tenían para vivir, entraban en depresión. Algunos alegaban ser creados únicamente como entretenimiento circense, otros se decepcionaban al verse incapaces de crear métodos demasiado complicados para que les entendiera la raza a quien podría ayudar. Entre ellos mismos se rechazaban por ser de procedencia robótica; y otros trataban de tomar el control suponiendo ser superiores. Estos últimos fueron inmediatamente desactivados. Hace un año, en el 2008, un científico japonés que se hacía llamar a sí mismo Mu, sacó a relucir libros de estudio y videos que supuestamente corroboraban dicha historia, dijo que el proyecto funcionó correctamente después de eliminar las 3 leyes propuestas por Asimov*, y confiriendo cierto retraso mental a sus prototipos. “La clave estaba en el egoísmo. Una persona común no atiende a otras sin sentirse comprometido o ligado. De alguna forma, escalar los peldaños y sentirse autorrealizado puede impulsar a querer que otros estén tan bien como uno mismo”. “Quien nace en la miseria, rodeado por agentes que no le toman utilidad, si no que solo le estudian, no puede sentirse motivado, y menos aún, sabiendo que no es la creación esperada por sus fabricantes”. “Quitamos las 3 leyes, y también capacidades, así se pueden estos desenvolver mejor, sin hacer observaciones que no les afectan directamente, y el resultado es asombroso, no se imaginan la cantidad de personas artificiales en este planeta, muchos de ellos son obreros, abogados, e incluso artistas sobresalientes, me sorprende en particular que no les perciban siendo tan notables. Son capaces de hacer lo que son, por preocuparse directamente por sí mismos y no por la raza humana”. También aclaró que la mayoría de estos entes no tiene la certeza de pertenecer a otra especie, y que el proyecto se guardó en secreto para evitar la curiosidad ajena y/o el pánico entre las personas, cosa que afectaría el funcionamiento de estas máquinas tal vez hasta con resultados catastróficos. Dijo tener todas las pruebas e inclusive un producto finalizado listo para activarse, pedía una cuantiosa suma monetaria a cambio de todo esto. Por su puesto, nadie le creyó, al menos eso sé. Todo eso quedó en el olvido. Lo pocos que se enteraron de la noticia la dieron por ficticia, pero algunos cuantos alegan, que quien se encargó directamente de dejar esto en el olvido, no es una persona influyente, es más bien, una máquina influyente. Eso me dejó pensando, ¿Qué tanta confianza tenemos en realidad en nuestros informantes?, no solo no sabemos si lo que nos dicen es real, si no que ahora también, debemos despejar a fondo nuestras dudas sobre aquello a lo que llaman imposible. ¿será posible, que vivamos no solo creyendo mentiras?, ahora también desconfiamos de las verdades. * *En ciencia ficción las tres leyes de la robótica son un conjunto de normas escritas por Isaac Asimov:
1.-Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño. 2.-Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley. 3.-Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley. |
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