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11月26日

Más pasado que la leche betty´s

 

1.

 

Siempre se asocia la idea del hombre del pasado con un animal irracional cualquiera, pero en una forma todavía más inferior.  No podríamos imaginar su antiquísima sociedad superando la bien estructurada y organizada comunidad de hormigas.

Los cavernícolas tienen un aspecto simiesco, un leguaje barbárico, voces gruesas, pujidos involuntarios, movimientos torpes, y debido a su tosquedad, solo podemos imaginar sus aptitudes parecidas a las que toman sus similares en apariencia: mamíferos enfrascados en una lucha sin sentido por la posesión de todos los placeres del grupo.

El líder del grupo, es el macho alfa, un ser superior que demuestra ser el más independiente, puede torcer cuellos de animales salvajes, trepar los árboles más altos y derrotar a cualquier miembro del grupo sin mucho esfuerzo. Podría sobrevivir al destierro con facilidad, pero se privaría de los servicios que el mismo grupo ofrece. Y esto deriva hacia la primera forma anticomunista de la prehistoria, y demuestra la indisposición de los seres humanos a adoptar dicha forma de gobierno, cuando aquél que es el más útil para una sociedad, debe ser servido por los más inútiles.

Este punto denota la constante obsesión con las preferencias de los antepasados, pareciese que las acciones del pasado justifican toda acción del presente.

 

2.

 

El pasado es intangible, irreversible, ineludible, su apariencia se debe a la conciencia colectiva del presente, a la necesidad de justificar la existencia. No hay ser que niegue que existe un pasado, que se arriesgue a no creer en las historia y teorías evolutivas y degradantes que afirmen que la especie ha estado presente desde hace ya miles de años, de lo contrario, sería muy difícil imaginar la aparición espontánea hace apenas poco tiempo. Nadie está conciente de lo que pasó antes de su nacimiento, tiene que confiar en las pruebas que se le muestran. Hay para esto un montón de manuscritos, pinturas, fotografías, relatos hereditarios, etc.

Se podría decir entonces, que el constante afán de dejar una obra o huella perdurable, es solo un reflejo de la inseguridad del pasado. Existe una necesidad de corroborar el paso por el tiempo, por que el inicio del mismo no está documentado, y esto crea una gran incertidumbre a todo mundo. De alguna forma, se trata de proteger al prójimo que todavía no nace, se le desea que no tenga más dudas del tipo existencial, y se teme por que llegue un momento en que desaparezcan todas las obras del presente y pasadas, y que próximas generaciones no tengan forma de demostrar que hubo tiempo antes de su existir.

 

3.

 

El pasado está conformado por recuerdos, cada recuerdo de distinta escala emocional.

Mientras más intensa sea la sensación que se atribuye a un recuerdo, más convincente es la existencia del pasado.

Hay quienes añoran el regresar al pasado. Obviando que al regresar se desvanece el presente en busca de revivir viejos tiempos.

En otro caso, se desea entrar al pasado con la conciencia actual, para redimir errores y optar por priorizar otras alternativas. Claro, que la añoranza de este objeto, no es regresar al pasado, es avanzar al pasado y seguir avanzando al futuro más adelante para corroborar los bienes que se recibirán al reparar los daños.El pasado no puede ser experimentado, sólo estudiado, nunca se comprobará, ni se descubrirán sus orígenes, pero la sugestión es tan poderosa, que de solo convencernos que hubo alguna vez, nadie puede negarlo. Por que lo intangible es tan infinitamente absurdo, que es imposible demostrarle, pero más imposible contradecirle

11月7日

17

1. Y fue entonces cuando observé al mundo desmoronarse, sus pilares caían, sus paredes quebraban, sus mares y sus ríos arremetían con furia sobre sus contenedores.

2. El mundo estaba enfermo, casi agonizando, y tristemente sus heridas trataban de ser sanadas por el hijo del hombre con simples remedios caseros, ponían sus manos sobre la grietas, escupían sobre sus incendios, perfumaban la peste y retrasaban a la muerte con enfermedad.

3. Grité para los adentros del enfermo “¿es que crees que te curarás?”, “¿no sabes acaso, que los hombres son los peores curanderos?, ¿Que no alcanzaron la inmortalidad por temor a un mundo espiritual?”.

4. Y una flama llamaba a mi ser, y encaminé hacia ella, hasta llegar a la cima de un monte, donde divisé su verdadero paradero, allí me detuve y observé que un volcán se levantaba frente a mí.

5. El cráter dejó escapar una brusca, barbárica y potente voz, cuyo sonido hacía retumbar todo alrededor, mis entrañas se sacudieron con el primer sonido y supe entonces que hablaba la doliente tierra.

6. “¿Dices que se acaba mi tiempo?”, dijo con furia, y rocas ardientes salieron expulsadas hacia el bosque, “¿que mi existencia ha llegado a su fin?”, y entonces se abrió el piso y tragó el contenido de un lago.

7. Respondí “tus doctores fallaron curándose, siendo que ya conocían su funcionamiento, ¿Qué podrán hacer contigo, a quien conocen solo por fuera?, tratarán de curar tu piel, siendo tus males internos, pondrán vendas a tus heridas, pero tus males seguirán viviendo”.

8. una nube negra cubrió el cielo, y el viento se volvió intenso, y las plantas y las aguas azotaban todo con furia, y una vez más, escuché la voz del enfermo. “conozco muy bien mi padecer, y más la causa del mismo, un espíritu avaricioso con temor al abandono”.

9. “Yo provoqué mi lenta destrucción por temor a la soledad, retuve sobre mi ser al hombre, quien explotó mis tesoros, pudiéndole dejar ser libre. Atraje con engaños a la luna, para que moviera mis mares, le mostré mis piedras preciosas, mis aguas cristalinas, mis grandes valles, montañas y desiertos”.

10. “Y ahora pago mi pecado, debo curar la infección” la lluvia era tan espesa que la retumbante voz se escuchaba ya como un lamento lejano, “así que los síntomas que asoman a tu vista, son para mí la forma de atacar mi malestar”.

11. “Busco matar al hombre, desaparecerle de mí, por que son tantos que se han convertido ya en una plaga. Pero mi afán de destrucción se vuelve inútil, usan balsas ante mis inundaciones,  máquinas con mis derrumbes y ponen techos a mis tormentas”.

12. “Pues mal método te has buscado”, dije entonces, “se protegen cuando se ven en peligro, se apoyan los unos a los otros… si quieres eliminarlos, deberá ser a uno por uno, de forma rápida y silenciosa, así no tratarán de protegerse, echarán la culpa a la naturaleza o a la casualidad”.

13. La lluvia cesó, los árboles silbaron su última canción cuando el viento se detuvo, y así habló el mundo: “puedo hacer eso, ¡pero tardaré una eternidad en lograr que todos partan!”.

14. Supe entonces cuál era su desesperación, su penitencia tenía que pagar, pues una eternidad pasó anhelando compañía, y una eternidad tardaría en alcanzar la soledad, y en su profundidad sabía que era presa de sus debilidades, y que terminaría por repetir el ciclo interminablemente.